“We are going to die, and that makes us the lucky ones. Most people are never going to die because they are never going to be born. The potential people who could have been here in my place, but who will in fact never going to see the light of day, outnumber the sand grains of Sahara. Certainly, those unborn ghosts include greater poets than Keats, scientists greater than Newton... We know this, because the set of possible people allowed by our DNA so massively outnumbers the set of actual people. In the teeth of these stupefying odds, it is you and I, in our ordinariness, that are here. We privileged few, who won the lottery of birth against all odds, how dare we whine?! …at our inevitable return to that prior state, from which the vast majority have never started. Thank you, very much.”
“Vamos a morir, y eso nos hace afortunados.
La mayoría de gente nunca va a morir porque (sencillamente) nunca va a nacer.
Las personas potenciales (que pudieron existir) que podrían haber estado aquí
en mi lugar pero que en realidad nunca van a ver la luz del día, sobrepasan en
número a los granos de arena del Sahara. Ciertamente, esos fantasmas no nacidos
incluyen poetas más grandes que Keats, científicos más grandes que Newton…
Sabemos eso, porque el conjunto de personas posibles permitidas por (las combinaciones
de) nuestro ADN sobrepasa masivamente al conjunto de personas existentes en
este mundo. A la luz de estas sorprendentes probabilidades, somos tú y yo, con
nuestra simpleza, que estamos aquí. Nosotros, los pocos privilegiados, que
ganamos la lotería del nacimiento contra todas las probabilidades, ¡¿cómo nos
atrevemos?!... a lloriquear por nuestro inevitable retorno a aquel estado
previo, del cual la enorme mayoría jamás ha despertado. Muchas gracias”.
Este magnífico discurso, el cual me he tomado el
atrevimiento de transcribir e interpretar en mi modesto castellano, fue el cierre
de una ponencia que tuvo en la Universidad de California en Berkeley en el año
2008, poco antes de cumplir 67 años.
Este fragmento es lo que Dawkins quiere que sea
pronunciado en su propio funeral, expresando algo muy diferente al común miedo
a la muerte y búsqueda de consuelo en lo sobrenatural y la eternidad. El
mensaje transmite claramente la idea de hacer frente a la muerte con entereza,
a apreciar el enorme privilegio de haber estado vivos, pues en el momento en
que fuimos concebidos pudieron haber pasado muchas cosas, muchas combinaciones
posibles de las cuales solamente una iba a producir como resultado nuestra
individualidad.
Comparto la idea de que la conciencia no sobrevive a la muerte del cuerpo. Creo que este mensaje es muy poderoso, intelectualmente honesto, sincero, humilde y justo; y que debe ser difundido. Por eso, necesitamos reconocer el valor de la única vida que tenemos, sentirnos afortunados por estar aquí, atesorar cada momento, cada aprendizaje, cada relación personal…
Comparto la idea de que la conciencia no sobrevive a la muerte del cuerpo. Creo que este mensaje es muy poderoso, intelectualmente honesto, sincero, humilde y justo; y que debe ser difundido. Por eso, necesitamos reconocer el valor de la única vida que tenemos, sentirnos afortunados por estar aquí, atesorar cada momento, cada aprendizaje, cada relación personal…
Creo que para envejecer bien hay que intentar, por un lado, mantener en la medida de lo posible un equilibrio
emocional; y por otro, vivir de tal manera que podamos tener la convicción de
que se hizo todo lo que se pudo por hacer las cosas bien.
Ten un buen día, siempre.
Las personas quieren encontrar consuelo al pensar que habrá una vida espiritual, después de la física. Una razón que justifique la existencia y nos de una misión en este mundo.
ResponderEliminarEs que esa "misión" no necesita tener que ver con nada sobrenatural ¿o sí? ¿acaso no tiene más sentido un propósito simplemente enmarcado en el aquí y ahora?, sin estar pensando en algo incomprobable, como esperar una recompensa o teniendo un miedo a un castigo después de morir. Saludos.
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