Todo a su tiempo
Imaginen a un adolescente
que no es capaz de establecer relaciones sociales con el sexo opuesto; o un
niño que tiene enormes dificultades para realizar simples cálculos matemáticos;
o un adulto que no puede conservar un empleo más de unos pocos meses. Existen
“tareas” en cada etapa de la vida, que el ser humano necesita cumplir en busca
de su desarrollo y bienestar psicológico.
Con la llegada de la vejez
se producen cambios, tanto a nivel biológico como psicológico, y también en
cuanto a las expectativas de la sociedad. Pero la persona sigue siendo persona,
y como tal, tiene la necesidad de sentirse capaz, satisfecho con lo que hace,
exitoso.
Robert Havighurst, educador
y experto en envejecimiento, señaló en 1972 la aparición de distintas tareas
del desarrollo, en función a cada etapa de este. Para la etapa de la vejez,
formuló seis:
Es evidente que algunas de
estas tareas son muy difíciles de realizar si el anciano es abandonado por su entorno. Es
corresponsabilidad de los gobiernos y la sociedad civil el ser facilitadores en
la autorrealización de este grupo vulnerable (que no debería serlo) de la
población.
Referencias:
Schaie, W. & Willis, S. (2003). Psicología de la Edad Adulta y la Vejez. Madrid: Pearson.
Enlace (en inglés): descripción de la teoría de R. Havighurst:

Cuando el anciano no logra adaptarse a los cambios de su entorno, puede experimentar sentimientos de apatía o cólera, lo que genera terquedad, evita realizar actividades que permitan su realización, orgullo, entre otros. Se deben tomar medidas preventivas y preparar a los ancianos para que logren tener un compromiso activo con la vida y cumplan con las tareas que tu mencionas.
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